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Sala de conferencias del Citilab de Cornellà de Llobregat (Barcelona)

“Usted no vende confianza, la transmite”. Con ese elogio en el turno de ruegos y preguntas se dirigia a Xavier Codinach, socio fundador de In-best-ers, una de las asistentes a las “Primeras jornadas espontáneas de análisis del retorno social de inversiones” celebradas en el Citilab de Cornellà de Llogregat.

En un momento en que las entidades bancarias ofrecen a los ahorradores, y en el mejor de los casos, un 0,25 por ciento de intereses, empresas como In-best-ers, joven pero con empuje, buenos resultados y principal impulsora de las jornadas, empiezan a ocupar en el mercado ese vacío; que además parece que va para largo. Ante el desacierto del sector bancario en explicar didácticamente la gestión del dinero, la iniciativa privada empieza a escalar peldaños. “Nosotros no tenemos clientes sino «socios» -particulariza Codinach-, sobre todo porque el modelo ha cambiado. Y en buena parte de los casos trabajamos en pequeños grupos donde todos los actores se conocen”. Se trata pues de la aplicación práctica y eficiente -demuestra In-best-ers con datos- de una economía social que asegura equilibrio y rentabilidad “humana y ética” entre dinero y resultados.

Citilab, laboratorio ciudadano

Y para muestra un botón, cosa que pone de manifiesto en el acto del Citilab (Laboratori Ciutadà per a la Innovació Social i Digital de Cornellà de Llobregat de Barcelona) el ex-diputado y hombre africanista por los cuatro costados Josep Maldonado, presidente de Esport Solidari Internacional (ESI), y uno de los tres ponentes. “Buena gente y dispuesta a invertir en ONG’s existe, manifiesta Josep Maldonado, solo que hay que buscarla -añade irónicamente.-» como si fuera fácil. «En ESI tenemos ayudas de grandes empresas como DAMM o la Fundació Caixabank, y de otras más reducidas pero igual de decisivas». Con ‘solo’ 2.500 euros -explica- «nosotros construimos en El Chad casi la mitad de un colegio, e incluso con menos un campo de futbol”.

Josep Maldonado y Javier González

Y son cantidades asequibles que «empresas o entidades más pequeñas pueden asumir. A parte que, evidentemente, aseguramos al 100% la circulación del dinero y el colegio se construye; que al final es de lo que se trata”. Por su parte, Javier González, ingeniero y director del Citilab, también ponente, justifica la organización de estas “Primeras jornadas” porque acercan perfectamente «las nuevas tecnologías y democratizan e incluyen a la gente en la sociedad del conocimiento, principal objetivo de nuestro centro”. Además -añade Xavier Codinach, arquitecto de profesión y ponente en representación de in-best-ers, en este acto- este tipo de cuestiones facilitan la proximidad personal, la confianza y resguardan la idea de que “los proyectos se pueden hacer. Y si son con un retorno social, mucho mejor”.

Capital social, capital económico.

El capital social, concluye el arquitecto, es igual de importante que el económico. Y si el acuerdo es sincero, entonces compartir aquél coloquial «oye tengo una idea, oye tengo un proyecto no tiene límite alguno”. Ante un centenar largo de asistentes, además de una conexión streaming a través de las redes sociales, estas jornadas son una iniciativa más del «retorno social» con el cual trabaja en todas sus inversiones In-best-ers, también principal patrocinadora y organizadora del Máster Nacional de Tenis en Silla de Ruedas en el que participan los ocho mejores jugadores españoles. Además de los tres destacados ponentes, también han asistido personalidades de entidades que colaboran en iniciativas solidarias, entre ellos José Rafael de Gispert (Real Club de Polo de Barcelona) o Marina Bronchales, y Roberto Belilla, responsables de Tenis inclusivo y Docencia en la Federación Catalana de Tenis (FCT).

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