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«La mejor imagen de España en Europa se llama Cataluña». Esa sorprendente frase -a día de hoy- escrita en un manifiesto a favor de la lengua en plena dictadura de Miquel Primo de Rivera (1924) ocupa un destacado lugar de la exposición «Azorín y Cataluña. De Joan Maragall a Lluís Companys» el Palau Robert de Barcelona. Y un acierto, en los tiempos que corren, la organización de esta muestra por parte de la Generalitat de Catalunya, con la colaboración de la Casa Museo Azorín de la Fundación Caja Mediterráneo.

Palau Robert
Sala 4 del Palau Robert de Barcelona

La exposición se puede visitar gratuitamente hasta el próximo 26 de mayo en la Sala 4 del Palau Robert. Tan solo entrar en la sala en la que se encuentra, se percibe rápido -entre frases, escritos y otros textos- la admiración del escritor alicantino de la Generación del 98 hacia Cataluña esa “tierra vecina y amiga”. El relato expositivo, elaborado por el comisario y director de la Casa Museo Azorín de Monóvar José Payá, refleja la estrecha relación de Azorín con la realidad catalana, así como con figuras políticas relevantes del momento como Francesc Pi i Margall o el presidente Lluís Companys. En la presentación Jordi del Río, director general de Difusión de la Generalitat y director del Palau Robert, destacó el proposito de la exposición como un ejemplo más de «los puentes de dialogo que siempre han existido».

Por su parte, el comisario Payá manifestó que a parte de la relación con políticos, Azorín tuvo una estrecha relación con el poeta y escritor Joan Maragall, con quien existía gran sintonía y mantuvieron contacto siempre por correspondencia. Ambos se profesaron una mútua admiración literaria y estima personal desde que se conocieron en el diario Las Noticias en 1900. Maragall, apreciaba enormemente ese afecto de Azorín (seudónimo de José Martínez Ruiz) hacia Cataluña y su voluntad de construir puentes de diálogo para una España respetuosa con una identidad plural. Explica también Payá que “en las respectivas obras ambos coincidían con un estilo de descripciones pausadas, objetivas y sosegadas». El alicantino «mostraba siempre un especial respeto a Maragall ante las situaciones convulsas y violentas que le tocó vivir”. Azorín guardó también relación con otros artistas catalanes como Eugeni d’Ors, Salvador Dalí, Margarita Xirgu o Guillermo Díaz Plaja, entre otros.

Seis ámbitos y uno de opiniones.

La exposición se estructura en los ámbitos de Biografía, Periodismo, Federalismo, Joan Maragall, Modernismo y Lluís Companys además del apartado de opiniones. Azorín, escritor de gran precisión y maestro de un minimalismo conciso, fue un renovador del periodismo español que al mismo tiempo siempre estuvo conectado con la prensa catalana. Trabajó en el Diario de Barcelona, a principios del siglo XX, donde publicó más de 200 artículos, y colaboró posteriormente en La Vanguardia. También publicó en La Voz de Cataluña y La Publicidad entre otros medios. Azorín, como presidente del PEN CLUB, visito al presidente Lluís Companys y a otros consejeros presos en la cárcel Modelo de Madrid a causa de los acontecimientos del 6 de octubre de 1934.

Libro Cataluña – Companys
La Underwood de trabajo del escritor

 

 

 

 

 

 

En el prólogo del libro Cataluña-Companys del periodista Francisco Gómez Hidalgo, el escritor reivindico el papel de Companys en aquella coyuntura histórica considerando que “habían actuado con rectitud y lealtad al gobierno de la nación. Y lo habían sacrificado todo por su pueblo”. En la muestra, que recoge muchos libros, escritos, crònicas y articulos diversos del autor como su máquina de escribir -situada en el centro sobre su mesa- destacan algunas curiosidades como el hecho que entre los pocos libros que el presidente Companys se llevó al exilio figuraba un ejemplar de ‘Mis mejores páginas’ del autor valenciano. Por otra parte, la cercanía del autor hacia la tierra y la lengua catalanas se entiende puesto que desde pequeño conoció el idioma en Monóvar, localidad en la que nació Azorín en 1873, y un municipio que acogió muchos leridanos y era habitual hablar en un catalán con particularidades muy próximas al estándar del momento.

 

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